La infernal máquina del capital
chirría miedo,
incertidumbre,
explotación.
No albergamos
dudas
sobre su autodestrucción inevitable.
No podemos, sin embargo,
sentarnos a esperar
tranquilamente:
su prolongada agonía,
su cadáver putrefacto
infectará el mundo
y a los pueblos que lo habitan
con su desesperado y último
aliento
de guerra y hambre,
miseria y desolación.
Colaboremos pues, sin dilación,
a su rápida
muerte
y entierro sumario.
chirría miedo,
incertidumbre,
explotación.
No albergamos
dudas
sobre su autodestrucción inevitable.
No podemos, sin embargo,
sentarnos a esperar
tranquilamente:
su prolongada agonía,
su cadáver putrefacto
infectará el mundo
y a los pueblos que lo habitan
con su desesperado y último
aliento
de guerra y hambre,
miseria y desolación.
Colaboremos pues, sin dilación,
a su rápida
muerte
y entierro sumario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario