lunes, 26 de noviembre de 2012

El fantasma de la unidad de la izquierda

por José Antonio Delgado


Alguien dijo reciente y acertadamente : "La unidad es necesaria, pero no para lavarle la cara al capitalismo...". Esta tan traida y llevada cuestión, no resuelta, al parecer, y considerada , sin embargo, una cuestión fundamental, esconde muchas zonas oscuras. Parece ser que para lograr la tan deseada unidad de la izquierda se hace necesario deshacerse de estos “anticuados” conceptos:

  • No existen soluciones y bienestar duradero para los trabajadores y las clases populares dentro del marco del capitalismo. La crisis actual no es el simple resultado de un desajuste temporal y subsanable del sistema sino la expresión conyunturalmente acrecentada de su naturaleza irracional, contradictoria , injusta y criminal. Proponer , como únicos y más altos objetivos, soluciones o medidas parciales dejando intactos u obviando los mecanismos esenciales del sistema de producción capitalista y sus contradicciones es un camino engañoso que conduce a la perpetuación de la explotación del hombre por el hombre y a una profundización de la agresión sobre la naturaleza que amenaza la continuidad de la vida sobre el planeta.
  • Los momentos históricos con más notables avances en el camino de la la justicia y la igualdad social y económica de los pueblos y los individuos se corresponden con aquellos en los que procesos de profunda transformación politica y económica han sido protagonizados por la organización de las masas en clara ruptura con el orden económico establecido. La experiencias históricas de los diversos procesos revolucionarios y de construcción del socialismo que , con base en la teoria marxista y sus antecedentes y posteriores desarrollos, se han producido a lo largo de los siglos XIX y XX, son el referente más cercano y valioso con el que pueden contar los movimientos emancipatorios y transformadores en la actualidad y en un futuro próximo. Ocultar, escamotear, tergiversar, ridiculizar, criminalizar o descalificar en bloque estos referentes tácticos e ideológicos , alegando su “obsolescencia” y intentando sustituirlos con dudosas y conciliadoras proclamas dieciochescas (en el mejor de los casos), es claramente ponerse del lado de la reacción y en contra de toda transformación realmente profunda de la sociedad. No asumir estas experiencias y hallazgos como una herramienta imprescindible (desde un análisis critico de su errores y sus logros) para la tranformación que la sociedad necesita, y hacer por que los demás no las asuman, significa trabajar al servicio de las clases que luchan por mantener su poder y privilegios en un sistema que se hunde.

Lo que engañosamente se nos presenta como obstáculo a la unidad de la izquierda, ese que impide que , según algunos, se realicen las transformaciones necesarias, no es otro que precisamente la insobornable y decidida voluntad de transformación profunda de aquellas personas, grupos y organizaciones habitualmente acusadas de “sectarios”, “dogmaticos”, “separatistas” o que “restan mas que suman”.

¿ Cómo puede pretenderse entonces hablar de la “unidad de la izquierda” desde estas posiciones?

¿ NO se trata más bien de neutralizar a la izquierda más que de unirla ?



jueves, 11 de octubre de 2012

¿ A que debemos esperar? La Revolución y los sufrimientos de las clases oprimidas.


Los índices de desempleo no dejan de aumentar y aquellos trabajadores que aún conservan su trabajo ven mermar su salario, sus derechos y su capacidad adquisitiva de manera galopante. La cobertura social al desempleo y la pobreza es cada vez más reducida. La pobreza y la desnutrición se extienden alarmantemente a un número creciente de personas. La educación , la sanidad, la cultura se restringen a unos pocos privilegiados. El ritmo de pauperización de los trabajadores y las clases populares se acelerará , muy probablemente, en los próximos meses y años, de tal modo que en poco tiempo la situación de pobreza y miseria se hará extensible a muchos millones de personas. Por otro lado, comprobamos como la rentas mas altas, lejos de disminuir , aumentan considerablemente y desde las instituciones del estado se impone la más absoluta austeridad popular mientras se destinan centenares de miles de millones a ayudar al sector finaciero, mantener al alza el presupuesto militar y el boato de la iglesia católica, la élite pólitica y una casa real en franco desprestigio.


¿ Se podría decir, ante todo esto, que se dan las condiciones para el surgimiento de un proceso revolucionario? ¿ Qué podemos esperar?. Y sobre todo, ¿ A qué debemos esperar?.
Lenin observaba tres síntomas distintivos de una situación revolucionaria:

  1. La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de las “alturas”, una crisis en la política de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpe el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar que “los de abajo no quieran”, sino que hace falta, además, que “los de arriba no puedan” seguir viviendo como hasta entonces.”
  2. Una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas.
  3. Una intensificación considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de “paz” se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de crisis, como por los mismos “de arriba”, a una acción histórica independiente
(Lenin- Sobre la táctica y la estrategia)



LOS SUFRIMIENTOS DE LAS CLASES OPRIMIDAS Y UNA ACCIÓN HISTÓRICA INDEPENDIENTE



En nuestras circunstancias actuales, un análisis no muy profundo parecería hacer visibles los dos últimos síntomas enunciados por Lenin: es indudable que en estos momentos se produce una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas(2), lo que no parece estar tan claro es que las masas hayan sido empujadas a una acción histórica independiente (3).


De momento solo hemos sido testigos del malestar popular reflejado en diferentes e infructuosas movilizaciones y protestas de diverso signo y pretensiones, casi todas caracterizadas por una patente dependencia de la ideologia dominante y una singular carencia organizativa y estratégica, cuando no claramente dirigidas y manipuladas por ciertas instancias de los pòderes politico-empresariales. El papel de las organizaciones sindicales mayoritarias y, sobre todo, de sus cúpulas dirigentes, ha sido tan groseramente claudicante y conciliador, tan cercano al discurso y los intereses de la burguesía, que resultaría grotesco pretender atribuirles cualquier acción independiente. La exigua fuerza numérica de los sindicatos “minoritarios” nos hace pensar que, aunque independientes en los mejores casos, no pueden se considerados actividades de las masas.


Las organizaciones políticas de la “izquierda” reformista, no plantean ningun argumento que dirija a las masas a objetivos ajenos al sistema y a la legitimidad de la democracia burguesa y junto con los cambiantes, multicolores y manipulables movimientos sociales, apolitizantes, interclasistas, de una sobrecogedora ingenuidad e inmadurez política, representan un serio obstáculo al desarrollo de una acción independiente de las masas con efectos realmente revolucionarios o transformadores.



Finalmente, la influencia de los partidos comunistas ha sido de momento tan excasa en las masas que cualquier propósito revolucionario a corto plazo resulta descabellado...




CUANDO LOS DE ABAJO NO QUIERAN Y LOS DE ARRIBA NO PUEDAN




Se nos hace muy dífÍcil en estos momentos ser capaces de ver esa grieta por la que irrumpa el descontento y la indignación de las clases oprimidas, tal y como Lenin describe el primero, y quizás mas importante, de los síntomas expuestos en su análisis. Creemos que, sin duda, este es el menos maduro de los síntomas observables en nuestras circunstancias actuales: no sólo no está claro que todos los de abajo no quieran sino que además no se evidencia que los de arriba no puedan seguir viviendo como hasta ahora. A pesar de la contudencia con la que Lenin determina la posibilidad de una revolución - “Sin estos cambios (síntomas) objetivos, no sólo independientes de la voluntad de los distintos grupos y partidos, sino también de la voluntad de las diferentes clases, la revolución es, por regla general, imposible. ” - nos creemos en la obligación y la necesidad de buscar la vías y tácticas necesarias para que esa posibilidad madure a medio plazo, la urgencia de influir sobre la espeluznante situación social que nos azota nos lo exige, porque parafraseando al Lenin de ese mismo texto el capitalismo no caerá si no se le hace caer.


Esa es, en estos momentos, la tarea revolucionaria, la de propiciar la madurez de esos síntomas objetivos a través de la acción ideológica y política, organizativa, táctica y estratégica, creando al mismo tiempo los factores subjetivos que lo permitan:



Porque no toda situación revolucionaria origina una revolución, sino tan sólo la situación en que a los cambios objetivos arriba enumerados se agrega un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria a llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficientemente fuertes para romper (o quebrantar) el viejo gobierno, que nunca, ni siquiera en las épocas de crisis, “caerá” si no se le “hace caer”.



No debemos esperar a que las condiciones nos vengan dadas. No podemos, sin embargo, sumarnos al engaño de promesas reformistas que, como hemos comprobado repetidamente en nuestras propias carnes, no son sino la prolongación de la miseria y la explotación. Debemos, eso sí, luchar ya mismo para reconducir las sangrantes condiciones económicas y sociales que nos golpean en el largo camino de la revolución. La urgencia de luchar contra las criminales condiciones en las que el capitalismo decadente sume cada vez de manera mas salvaje a las clases oprimidas forma parte inexcusable del camino revolucionario.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Actualidad de Marx en un mundo caótico y a la orilla de la barbarie

Intervención de Miguel Urbano Rodrigues

EN EL CONGRESO INTERNACIONAL MARX EN MAYO EN LISBOA 

ACTUALIDAD DE MARX EN UN MUNDO CAOTICO Y A LA ORILLA DE LA BARBARIE


Una campaña de ámbito mundial desencadenada por intelectuales de grandes universidades de los Estados Unidos y de Europa, ampliamente divulgada por el sistema mediático controlado por el imperialismo, proclamó desde la disgregación de la URSS el fin del marxismo. Para esos epígonos del capitalismo, el neoliberalismo como ideología definitiva señalaría el fin de la Historia; en el marxismo identificaban un arcaísmo obsoleto.

Esas profecías no tardaron en ser desmentidas por el caminar de la Historia. En lugar de la era de progreso, abundancia y democracia, anunciada por George Bush (padre) después de la desaparición de la URSS, una crisis de civilización se abatió sobre la humanidad. La concentración de riqueza fue acompañada por un crecimiento de la pobreza. Hambres cíclicas asolaron y asolan países de África y de Asia. El el inicio del milenio el capitalismo entró en una crisis estructural de proporciones globales.

Por primera vez en la Historia, el capitalismo está siendo debilitado hasta sus cimientos –como señala Istsván Meszaros- como sistema mundial “y la transferencia de autoalienación del trabajo” configura un desafío dramático. Sin soluciones, porque la Acumulación no funciona más de acuerdo con la lógica del capital, los EEUU, presentándose como polo de la democracia y de la libertad, desencadenó agresiones monstruosas contra los pueblos del Tercer Mundo, alegando que defienden la humanidad contra el terrorismo.

UN DEBATE SIEMPRE ACTUAL

El debate sobre el combate al imperialismo como tarea revolucionaria prioritaria debe ser acompañado de otro complementario sobre las causas y consecuencias de la derrota temporal del socialismo. Los comunistas (casi todos) coinciden hoy en la conclusión de que la transformación de Rusia en un país capitalista fue una tragedia para la humanidad. Pero persisten en el movimiento comunista profundas divergencias en cuanto la discusión incidesobre el proceso cuyo desenlace fue la desaparición de la Unión Soviética.
Según algunos partidos comunistas, la ofensiva imperialista fue determinante para contaminar la sociedad soviética, minar al PCUS, y provocar la implosión del régimen. Para otros, una minoría, las raíces de la contrarrevolución son fundamentalmente internas. 

La perestroika habría sido apenas la espoleta y el instrumento de un complejo proceso contrarrevolucionario cuya evolución acompaño la lucha de clases en la Rusia revolucionaria. En el primer tomo dee su obra “La lucha de clases en la Unión Soviética” Charles Bethelleim llama la atención para una evidencia al recordar que dentro del propio partido comunista la lucha interna fué permanente en una sucesión de “guerras civiles” atípicas. En otras palabras, la contrarrevolución inició en la cima, en el corazón del PCUS.
Más de tres décadas transcurrieron hasta que la correlación de fuerzas en la dirección del PCUS se alterara, permitiendo que el XX Congreso señalara un viraje que crearía condiciones para la destrucción gradual del llamado “socialismo real”.

La victoria sobre las hordas hitlerianas que salvo a la humanidad del fascismo y los grandes éxitos económicos, científicos y sociales que catapultaron al país de Lenin para ser la Segunda potencia mundial y también la solidaridad internacionalista con los pueblos en lucha contra el imperialismo hicieron casi invisible hasta la perestroika el proceso de fermentación de la contrarrevolución.

No cabe en esta intervención el análisis de los errores y desviaciones de la construcción del socialismo en la URSS, la separación del PCUS de la democracia leninista y las consecuencias negativas del voluntarismo y del dogmatismo subjetivista.Pero la ausencia de éxito en el desafío de la transición del capitalismo para el socialismo tal como Marx concebía este no impidió el surgimiento en la Unión Soviética de una sociedad mucho menos marcada por la desigualdad y por la injusticia social que cualquiera de las falsas democracias representativas de Occidente, que son, en realidad, dictaduras de la burguesía con fachada democrática.

EL IMPERIALISMO COLECTIVO

No obstante que las contradicciones de intereses entre los EEUU y los otros países del ex-G7 persisten, esas contradicciones no son como antes antagónicas por lo que hoy es mínima la probabilidad de guerras interimperialistas como aquellas que provocaron decenas de millones de muertos en la primera mitad del siglo XX. Al imperialismo clásico lo sucedió aquello que el economista argentino Claudio Katz llama el imperialismo colectivo.

Bajo la hegemonía de los EEUU, cuya superioridad militar es aplastadora, países como Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y otros aliados menores (Italia, España, Canadá, Australia, etc.) se volvieron cómplices de una estrategia de dominación planetaria. Invocando pretextos falsos como la existencia de armas de extinción masiva o la lucha contra la fantasmal Al Qaeda, los EEUU invadieron, vandalizaron y ocuparon Iraq y Afganistán y sus fuerzas armadas practicaron  allí crímenes contra la humanidad que solamente encuentran precedente en el Reich de Hitler. 

Goebbels decía que una mentira muy repetida aparece como verdad. No podía imaginar que la perversa propaganda hitleriana fue casi como un juego casi inofensivo comparada con el siniestro engranaje de desinformación montado hoy por el imperialismo para servir a su estrategia. 

En esta era de la información instantánea una gigantesca máquina científicamente   controlada por los laboratorios ideológicos del imperialismo bombardea a los pueblos con undiscurso e imágenes que distorsionan la realidad.Promover la alienación de las masas y manipular la consciencia social es un objetivo permanente del imperialismo. Esa ofensiva mediática busca anular la combatividad de los pueblos mediante la robotización progresiva del hombre, meta facilitada por la contracultura alienante exportada por los EEUU.
En ese contexto, las actuales guerras coloniales son precedidas de una masacre de las consciencias concebida para neutralizar eventuales reacciones a las agresiones militares,presentadas como iniciativas imprescindibles a la defensa de la democracia y la paz.

Las modernas guerras imperiales no serían sin embargo posibles sin la complicidad del Consejo de Seguridad de la ONU, transformado en instrumento de esa estrategia.La satanización de los líderes transformados en verdugos de sus pueblos se volvió rutina en esas campañas. Paso eso con Khadaffi. El dirigente libio, que hace dos años era recibido con abrazos por Sarkozy, Cameron, Berlusconi y Obama pasó, de repente, a ser calificado de monstruo y
acusado de crímenes contra la humanidad. Para apoderarse del petróleo y del gas del país los nuevos cruzados de Occidente fabricaron una rebelión en  Benghasi e hicieron aprobar por el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución sobre la “exclusión aérea” –con la complicidad, después de vacilaciones, de Rusia y de China- resolución además no respetada porque inmediatamente comenzaron a explotar bombas y misiles en Trípoli.

Siguieron seis meses de una guerra repugnante, en la cual la OTAN funcionó como instrumento de una agresión definida por la ONU como “intervención humanitaria”.Expulsar a China de África fue uno de los objetivos de esa agresión, concluida con el asesinato de Muamar Khadaffi. Más de 35 000 chinos, técnicos y trabajadores, fueron retirados de Libia donde trabajaban. China tenía ahí, como en otros países del Continente, importantes inversiones.
Cabe recordar que Angola es actualmente el segundo abastecedor de petróleo africano a China.

La creación de un ejército permanente de los EEUU en África fue preparada con años de anticipación. La reciente intervención militar en Uganda, anunciada por Obama con el pretexto de combatir una minúscula secta religiosa súbitamente calificada de “terrorista”, fue una etapa de ese ambicioso proyecto. El presidente norteamericano ya informó, en tanto que los EEUU enviaran tropas para “combatir el terrorismo” en el Congo, Sudán del Sur y la República Centroafricana, si los gobiernos de esos países piden “ayuda”. En el ámbito de esa escalada, ignorada por los media internacionales, aviones de la USAF, a partir de la sofisticada base instalada en Djibuti, bombardean periódicamente a Somalia y al Yemen, para –según afirma Washington “combatir movimientos tribales aliados de Al Qaeda”.


IRAN Y CHINA

Camaradas:

¿Cuál será la próxima víctima del sistema de poder hegemonizado por los EEUU?

El comportamiento de los EEUU trae a la memoria el del Reich nazi. Primero fue la anexión de Austria; después Múnich y la posterior destrucción de Checoslovaquia; finalmente la exigencia de la entrega de Dánzig, la invasión de Polonia, la guerra mundial.

No pretendo establecer analogías. Pero el desprecio por los pueblos y por su derecho a la independencia es el mismo, tal como el cinismo y la hipocresía del discurso.Primero fue Afganistán, después Iraq, en seguida Libia, ahora fue Uganda. En los intervalos Israel, con el apoyo de Washington invadió Líbano y promovió la masacre de Gaza. Siria está en la línea de mira. Irán es, en apariencia, el gran “enemigo de la democracia occidental” a derrotar. Pero el enemigo real es China. En su discurso sobre el Estado de la Unión, Obama no escondió que en la estrategia norteamericana las prioridades se dislocaron del Medio Oriente para Asía Oriental. Hillary Clinton fue más lejos al final de Febrero. Al calificar al gobierno de China como “ilegitimo” (sic) asumiendo una posición desafiante. James Petras vio en ella una “declaración de guerra” a mediano plazo.

La gula imperial es insaciable. En estos días, es imprevisible el rumbo de los acontecimientos enel Golfo. La decisión de atacar a Irán viene topando con fuerte resistencia en el Pentágono. Los estrategas del sistema no tienen la certeza de que las más potentes bombas convencionales puedan destruir las instalaciones nucleares subterráneas del país en Natanz. Israel no puede intervenir sin el avalde Washington y teme el poder de represalia iraní. La hipótesis del recurso de las armas nucleares tácticas ha sido tema de especulación. Pero el costo de tal opción serian devastador en el plano político.

La situación caótica creada en Afganistán después de la quema del Corán en una base norteamericana vino además a confirmar el fracaso de la estrategia norteamericana en Asia Central. ¿Qué credibilidad merecen las fuerzas de seguridad de Afganistán creadas por los EEUU y la OITAN,si los soldados afganos matan con frecuencia a los oficiales norteamericanos y europeos que los entrenan?

La escalada de leyes reaccionarias en los EEUU señala el fin del régimen «democrático» en la República. La llamada Ley de la Autorización de la Seguridad Nacional, promulgada por Obama, revocó en la práctica la Constitución bicentenaria del país. A partir de ahora, cualquier ciudadano sospechoso de contactos con terroristas puede ser apresado por tiempo indeterminadoy eventualmente sometido a tortura en el ámbito de otra ley aprobada por el Congreso.

La fascistización de las Fuerzas Armadas en las guerras asiáticas es ya inocultable. En Afganistán, elementos del cuerpo de Marines exhibieron públicamente las banderas de las SS nazis y no fueron castigados. Comentando la promulgación por Obama de la Ley de Autorización de la Seguridad Nacional,
Michel Chossudovsky, definió a los EEUU como “un Estado totalitario con traje civil”. No exagera. Los EEUU están asumiendo el perfil de un IV Reich.

¿QUE HACER?

Frente a la estrategia imperial que amenaza a la humanidad la pregunta de Lenin ¿Qué hacer? Adquiere una dramática actualidad. El rechazo al “nuevo orden mundial” que el imperialismo pretende imponer asumió en los últimos años proporciones planetarias.

Seattle fue un marco en el rechazo al sistema de dominación que utiliza el FMI, el BancoMundial y la OMC como instrumentos de la política del gran capital. De repente, millones dehombres y mujeres comenzaron a salir a las calles en gigantescas protestas contra la religión deldinero y las guerras imperiales.

El lema del primer Foro Social Mundial “otro mundo es posible” tradujo ese descontento y la esperanza de un cambio radical. Pero, transcurrida más de una década, el propio Foro –infiltrado por politicos reaccionarios y la CIA- se transformó en una caja de resonancia de discursos
inofensivos.

El año pasado, el Movimiento de los Indignados, en España, y Ocupen Wall Street, en los EEUU, movilizaron multitudes, expresando la desesperación de las masas oprimidas. Más esas protestas, positivas, y otras promovidas por diferentes movimientos sociales, no amenazan seriamente el poder del capital. Los jóvenes sobretodo saben lo que rechazan, más se topan con un muroimpasable en la formulación de una alternativa. ¿Que quieren, al final? El espontaneismo es como la marea oceánica; así como sube, desciende. El capitalismo está condenado a desaparecer. Pero su fin no tiene fecha y la agonía puede ser muy prolongada.

¿Qué hacer entonces?

No seré yo, ni otros comunistas los que saquemos del bolso la receta mágica.
Es mi convicción que Lenin enuncio una evidencia al señalar que no hay revolución perdurable sin un partido revolucionario que promueva y lidere a las masas. Para mal de la humanidad, la destrucción de la URSS y la implantación en Rusia del capitalismo permitió al imperialismo desencadenar una tempestad contrarrevolucionaria que afectó a los partidos comunistas, sembrando la confusión ideológica. 

Algunos con grandes tradiciones, como el italiano,  desaparecieron después de varias metamorfosis; otros, como el francés y el español, se socialdemocratizaron, asumiendo líneas reformistas.

La creación del Partido de la Izquierda Europea contribuyó para aumentar la confusión. No obstante la mayoría de los partidos que a él se adhieren, siendo nominalmente comunistas defienden estrategias reformistas. Actúan sobre todo dentro del sistema parlamentario, concentrando su lucha en reivindicaciones sobre los problemas inmediatos, sin duda importantes, pero relegan a nivel secundario la lucha por el socialismo como objetivo principal. Neutralizar la
combatividad de las masas, orientando las luchas en el cuadro institucional, es el objetivo no confesado del Partido de la Izquierda Europea. Luchan, en la práctica, por el “perfeccionamiento” del sistema.

En el panorama Europeo, el Partido Comunista de Grecia, el KKE, surge hoy como la la gran excepción a la tendencia mayoritaria que privilegia la línea reformista. Su contribución –más de una docena de huelgas generales en un año- para la lucha de los trabajadores griegos contra las políticas impuestas por los gobernantes de los grandes países de la zona euro, Alemania y Francia, ha sido decisiva.

Juzgo útil afirmar en este Congreso de Marx en Lisboa que acompañar los acontecimientos de Grecia, reflexionar sobre ellos y apoyar el combate de los comunistas de Grecia se volvió hoy un deber revolucionario.

El KKE defiende la creación y el fortalecimiento de un Frente democrático antiimperialista y antimonopolista, una alianza entre trabajadores y pequeños y medios agricultores, algo incompatible con el frente del Syriza, amalgama de fuerzas reformistas heterogeneas.

Permítanme que cite un párrafo del artículo de la Secretaria General del KKE, la camarada Aleka Papariga, publicado en el número 2 de la Revista Comunista Internacional:

"Desarrollo desigual significa desarrollo político y social desigual,l o que significa que lascondiciones previas para el inicio de la situacion revolucionaria pueden surgir mas temprano en un pais o grupo de países, que bajo condiciones concretas puede constituir“el eslabón débil” en el sistema imperialista. 
Esto es particularmente importante hoy en condiciones que se llevan a cabo procesos y reorganizaciones en el sistema imperialista y se están agudizando las contradicciones tanto dentro de los países como en el sistema imperialista internacional.
 Así, consideramos como deber nacional de cada Partido Comunista y de la clase obrera de cada país su contribución en la lucha de clases internacional, utilizando la crisis a escala nacional para la desestabilización-derrocamiento del poder burgués y la conquista del poder para la construcción socialista."

Insistiendo en la denuncia del oportunismo, la camarada Aleka Papariga subraya también que las reformas, por más importantes que sean, no pueden conducir al socialismo sin una confrontación final con la burguesía cuyo desenlace sería la destrucción de las instituciones del Estado capitalista.

La cuestión fundamental, la llamada vía pacífica al socialismo fue ensayada en Chile con el desenlace que ya conocemos. Hoy la tesis es retomada en América Latina por los teóricos del socialismo del Siglo XXI, destacadamente en Venezuela bolivariana y en Bolivia.

En textos que publiqué el año pasado después de participar en el Foro Internacional de Maracaibo, critique esas posiciones, reafirmando la convicción de que la destrucción del estado capitalista, en choque con el poder burgués, tendrá que preceder a la construcción de un poder popular estable. Se trata, insisto, de una cuestión fundamental para el movimiento comunista internacional.

Obviamente que Europa no es América Latina. Y debemos tener siempre presente que Europa es una diversidad. Más en lo relativo al gran debate ideológico librado en el ámbito del movimiento comunista internacional una cuestión continúa suscitando un interés absorbente: la transición del capitalismo al socialismo. Ya Lenin decía que ella sería infinitamente más difícil que la toma del poder en Octubre de 1917. Y hasta hoy no encontramos respuestas satisfactorias.

Lo que es válido para Grecia no es obviamente aplicable para otros países de la zona euro.* Las condiciones objetivas peculiares se suman allí a las condiciones subjetivas inexistentes en otros países. La disponibilidad para la lucha de los trabajadores griegos es inseparable de una herencia histórica de sufrimiento acumulado desde seculares luchas contra la ocupación turca. En 1945 la insurrección griega, después de la expulsión de los alemanes, casi llevó al poder a lostrabajadores del país. Fue la bárbara represión del ejército británico la que restableció la monarquía e impidió hace más de sesenta años la construcción en Grecia de un Poder Popular.


PORTUGAL

País periférico, subdesarrollado, semi-colonizado, Portugal está hace mucho mal gobernado por fuerzas políticas que se someten dócilmente a las imposiciones del imperialismo y las aplauden.

Las sanguijuelas del capital, actuando en nombre de la Comisión Europea y del FMI, proclaman que los trabajadores se deben sacrificar, ser comprensivos, apretarse el cinturón y cumplir todas las exigencias de la troika para recuperar la confianza de los “mercados”. Un sistema mediático perverso y corrupto participa en el juego de la mentira. Emite críticas irrelevantes al funcionamiento del engranaje, pero no contesta al diktat del capital.

Frente al aumento de la indignación popular las fuerzas de la reaccion temen que asuma proporciones torrenciales y repite que somos un pueblo de “lentas costumbres”, diferente del griego, un pueblo que comprende la necesidad de la “austeridad”, consciente de que la superación de la crisis depende de ella.

Inspirar en las masas un sentimiento de fatalismo es objetivo permanente del bombardeomediático. Arrogantes, los sacerdotes del capital pregonan que no hay alternativa a su política Solo por los caminos de la lucha puede ser encontrada la solución para los problemas de nuestro pueblo.

Es necesario combatir con firmeza la alienación que afecta a gran parte de la población. Es indispensable combatir la falsa idea de que vivimos en una sociedad democrática, porque el régimen parlamentario fue legitimado por el voto popular. Es necesario desmontar las campañas que condenan las huelgas como anti-patrióticas y las manifestaciones de protesta como iniciativas románticas, inútiles.

Es importante ayudar a millones portugueses a comprender como fue posible que 38 años después de una Revolución tan bella como la nuestra, el país volviese a ser dominado por la clase que lo oprimía en la época del fascismo.
¿Cómo fue posible el reflujo? La correlación de fuerzas que permitió las grandes conquistasrevolucionarias durante los gobiernos del general Vasco Gonçalves no se alteró de un día para el. Esas profecías no tardaron en ser desmentidas por el caminar de la Historia.

 
La base social del Partido Sociaslista no es la misma del PSD. Pero al dirección del PS viene actuando colectivamente al servicio del gran capital. Incluyenhdo el ex presidente Mario Soares,enmascarado de social democrata. En la casi glorificación de Sócrates en el Congreso de aquel partido, el PS proyectó bien su imagen. El secretario general había conducido al país a la orilla del abismo con su política neoliberal, pero fue allí aclamado como el héroe y salvador. Le renovaron la confianza y el hundió más a Portugal. Después ocurrió lo esperado. El funcionamiento de los mecanismos de la dictadura de la burguesía de fachada democrática colocó a la alianza PSD-CDS de nuevo en el gobierno. Un porcentaje ponderable del electorado creyó que votaba por un cambio. En realidad se limitó a accionar el mecanismo de la alternancia en el gobierno de partidos que compiten en la tarea de servir a los intereses del capital.

Hoy, cabe preguntar: ¿cómo puede haber llegado a Primer Ministro una criatura como Passos Coelho? El hombre es un ser de indigencia mental tan evidente que hasta intelectuales de derecha como Pacheco Pereira reconocen lo obvio.

La mayoría del pueblo portugués acompaña con angustia las escenas de la farsa dramática. Su respuesta a la política que está destruyendo el país no para de crecer. Más es aún muy insuficiente. Las grandes manifestaciones de protesta y las huelgas nacionales y sectorialessolamente pueden quebrantar el sistema si la lucha de masas adquiere un carácter permanente. intenso y diversificado. En las fabricas, en los transportes, en los puertos, en las escuelas, en la Administración, en las calles.Es evidente que las condiciones subjetivas no son en Portugal las de Grecia, cuyos trabajadores,calumniados combaten hoy por la humanidad.

¿Qué hacer, entonces? –repito.

El esfuerzo del Partido Comunisdta Portugués en la lucha contra el inmovilismo y la alienaciónha sido una importante contribución para la profundización de la consciencia de clase y del nivel ideológico de la clase trabajadora. Esa es una tarea revolucionaria.

No se debe ceder al pesimismo. No se combate a la pobreza, al desempleo, a la supresión de las conquistas sociales bajando los brazos.La lucha del pueblo portugués es inseparable de la lucha de otros pueblos, victimas de políticas
aún más crueles.
La tarea prioritaria es desenmascarar la monstruosidad de las agresiones imperiales a países de Asia, de África, recordar que en las condiciones más adversas, los pueblos de Iraq, de Afganistán, de Palestina, de Libia, entre otros resisten y combaten contra la barbarie imperialista.Esas profecías no tardaron en ser desmentidas por el caminar de la Historia. En lugar de la era de progreso, abundancia y democracia, anunciada por George Bush (padre) después de la desaparición de la URSS, una crisis de civilización se abatió sobre la humanidad. La concentración de riqueza fue acompañada por un crecimiento de la pobreza. Hambres cíclicas asolaron y asolan países de África y de Asia. El el inicio del milenio el capitalismo entró en una crisis estructural de proporciones globales.

La lucha de los pueblos es hoy planetaria.
Es útil recordar que el pueblo cubano, hostilizado por la más poderosa potencia del mundo, defiende hace más de medio siglo su revolución con coraje espartano.

Es útil recordar que en América Latina, los trabajadores de Venezuela bolivariana, de Bolivia y de Ecuador apuntan en aquel Continente el camino de la lucha contra el imperialismo depredador.

Es oportuno recordar que fueron las grandes revoluciones las qu contribuyeron decisivamente para el progreso de la humanidad. La burguesía francesa apuñalo en 1792 a la Revolución por ella concebida y dirigida. Una leyenda negra fue forjada para satanizarla y colocarle la imagen de un tiempo de horrores. Pero, transcurridos más de dos siglos, es imposible negar que la Revolución Francesa pasó a señalar un viraje maravilloso en la marcha de la Humanidad hacia el futuro.

Es también oportuno recordar que lo mismo ocurrió con la Revolución Rusa de Octubre de 1917. El imperialismo celebró como victoria memorable la reimplantación del capitalismo en la patriade Lenin. Falsifica la Historia. No hay calumnia que pueda invertir la realidad; las grandesconquistas de los trabajadores europeos en el siglo XX surgieron como herencia indirecta de la Revolución Socialista Rusa, la más progresista de la historia de la Humanidad. Fue el miedo al socialismo y al comunismo lo que forzó a las burguesías europeas a aceptar conquistas como la jornada de ocho horas, las vacaciones pagadas y el aguinaldo.

En Portugal es preciso reasumir la esperanza que empuja para el combate y la victoria. En 1383 y 1640, cuando el país estaba exhausto y todo parecía hundirse el pueblo portugués desafío lo imposible aparente y venció, derrotó España, entonces la primera potencia militar de Europa.

Es oportuno no olvidar que, después de casi medio siglo de fascismo, el pueblo portugués fue sujeto de una gran revolución que en Europa Occidental realizó conquistas más profundas que cualquier otra desde la Comuna de Paris.
Vivimos un tiempo de pesadilla, los enemigos del pueblo están nuevamente encastillados en el poder. Pero las semillas de Abril sobrevivieron a la contrarrevolución y depende de nuestra gente que ellas vuelvan a germinar en los campos y ciudades de Portugal.

El horizonte se presenta sombrío. Más soy optimista.
Las condiciones subjetivas para la lucha están madurando aunque lentamente.
Karl Marx es, cada día, más actual para la comprensión del choque con el engranaje triturador del capital.
La alternativa es entre Socialismo o barbarie. ¡Y el socialismo vencer.
--


*Mi firme adesión a las posiciones adoptadas por el KKE contra la politicas neoliberales de sumision al imperialismo,impuestas a Grecia por la Comision Europea y el FMI, no significa que me identifique con algunas de las analisis e conclusiones de la Resolucion Politica del XVIII Congreso, en lo que concierne la transicion del capitalismo al socialismo.

miércoles, 25 de abril de 2012

La infernal máquina del capital

La infernal máquina del capital
chirría miedo,
incertidumbre,
explotación.

No albergamos
dudas
sobre su autodestrucción inevitable.

No podemos, sin embargo,
sentarnos a esperar
tranquilamente:

su prolongada agonía,
su cadáver putrefacto
infectará el mundo
y a los pueblos que lo habitan
con su  desesperado y último
aliento
de guerra y hambre,
miseria y desolación.

Colaboremos pues, sin dilación,
a su rápida
muerte
y entierro sumario.

martes, 3 de abril de 2012

La Europa antisocial. Maastricht, Amsterdam,Bruselas, el Euro y la guerra abierta contra los trabajadores.


 La Europa antisocial.

 Maastricht, Amsterdam, Bruselas, el Euro y la guerra abierta contra   los  trabajadores.      

  por José Antonio Delgado

 


En estos momentos de especial recrudecimiento de la agresión del capital contra los trabajadores en todos los paises de Europa, parece necesario insistir sobre como las acciones de los gobiernos de los diversos países europeos, moneda única, reformas y contrareformas laborales, recortes sociales y retrocesos democráticos forman parte de la estrategia definida desde hace ya bastantes años por multinacionales y oligarquias empresariales (globales, europeas pero sobre todo norteamericanas) y plasmada en los tratados de Maastricht (1992) , núcleo de la actual Unión Europea, y posteriormente en los tratados de Amsterdam(1996). que impusieron el “pacto de estabilidad” que obligaba y obliga a los paises miembros a la reducción de la “deuda” , a eliminar el “deficit publico” y a la instauración del “Euro” a partir de 1999.

Los estados miembros y sus presupuestos nacionales quedan subordinados a una moneda y a un banco central cuyo objetivo no es la defensa de los intereses de dichos estados sino la defensa de los intereses de las empresas de la Bolsa. El Euro aparece así como el instrumento de saqueo de las riquezas de los estados europeos y sus pueblos. Los estados miembros renuncian a elementos centrales de su soberanía (económicos y monetarios) , sorpredentemente , no a cambio de una nueva soberanía o una nueva nación, sino para mayor beneficio de los “mercados”.

El “Euro” es imcompatible con cualquier soberanía nacional o europea porque es un instrumento  diseñado, precisamente, para imponer a los pueblos y naciones de Europa la la dictadura del capital . Dado que los estados han perdido la capacidad de cambiar el curso legal de la moneda , así como la capacidad de endeudarse, la única variable con la que se pueden ajustar los desequilibrios económicos y evitar la disminución de los beneficios empresariales es la reducción de los salarios, los derechos laborales y la protección social. Ese es el camino que desde entonces han seguido las politicas de la Unión Europea y que en los últimos años se ensancha a la sombra de la “crisis” financiera. Crisis que, sin llegar al descabellado, o por lo menos inexacto, extremo de calificar como ficticia, ha servido como perfecta coartada para dinamizar y justificar las antisociales directrices impuestas en Maastricht mucho antes de que nadie la mencionara o imaginase.

Todo lo que falazmente se nos presenta ahora, en España y en el resto de Europa, como necesarias, innevitables y ¡excepcionales! medidas para “salir de la crisis” no son más que el viejo catecismo liberal que conforma el corazón mismo de la Europa de Maastricht, su razón de ser, su debida obediencia a los dictados que los grandes poderes industriales y financieros, principalmente norteamericanos, impusierón a los megalomanos y procapitalistas padres fundacionales de la UE en la decada de los 90 y que se se vienen aplicando con creciente intensidad desde hace décadas. Estas “necesarias “ medidas lejos de favorecer un fortalecimiento de la economias y del bienestar social a lo largo de estas dos últimas décadas han conseguido arruinar los tejidos productivos nacionales y provocar la depauperización galopante de los trabajadores y las clases populares. No son , evidentemente, ninguna salida a la crisis y a la destrucción de empleo y el bienestar social, son las medidas que se han venido aplicando desde Maastricht para hacer más llevadera a los grandes poderes econónicos y financieros la gran crisis estructural de su capitalismo senil.

Los trabajadores y trabajadores europeos hemos de vencer el obstáculo que representa la Europa de Maastricht , expresión e instrumento de la dictadura del capital, si queremos iniciar el camino hacia la justicia social y una economía mas humana y racional. El capitalismo no puede darnos nada sino quitarnos lo que con duras luchas hemos conseguido a lo largo de muchos años. La Europa de Maastricht y el Euro es uno de los últimos bastiones del capitalismo más salvaje, el clavo ardiente al que se agarra cuando ya no le quedan más pueblos a los que salvajemente explotar. Todo lo que hagamos para que caiga ésta Europa es un paso importante en la lucha contra el capitalismo y la explotación de los hombres y los pueblos.

jueves, 16 de febrero de 2012

Parlamentarismo o la labor de estado entre bastidores

"Decidir una vez cada cierto número de años que miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el parlamento: he aqui la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino también en las repúblicas más democráticas.

Pero si planteamos la cuestión del estado, si enfocamos el parlamentarismo como una de las instituciones del estado, desde el punto de vista del proletariado en este terreno, ¿dónde está entonces la salida del parlamentarismo? ¿ Como es posible prescindir de él?

Hay que decir, una y otra vez, que las enseñanzas de Marx, basadas en la experiencia de la Comuna, están tan olvidadas, que para el socialdemócrata moderno (lease: para los actuales traidores al socialismo) es sencillamente incomprensible otra crítica del parlamentarismo que no sea la anarquista o la reaccionaria.

La salida del parlamentarismo no está, naturalmente, en la abolición de las instituciones representativas y de la elegibilidad, sino en transformar las instituciones representativas de lugares de charlataneria en corporaciones de trabajo
   
                              La comuna debía ser, no una corporación parlamentaria, 
                                   sino una corporación de trabajo, legislativa y ejecutiva 
                                  al mismo tiempo....."

"... la verdadera labor de estado se hace entre bastidores, y la ejecutan los ministerios, las oficinas, los estados mayores. En los parlamentos no se hace más que charlar, con la finalidad de embaucar al vulgo. "

V.I Lenin  "El Estado y la Revolución" capitulo III. 3

lunes, 13 de febrero de 2012

Josep Fontana o la historia como cañón de futuro

Josep Fontana o la historia como cañón de futuro.
 Por  José Antonio Delgado

 
Josep Fontana publicaba en el año 1982 su libro “Historia: análisis del pasado y proyecto social”*  en el que desde una orientación marxista  y  provocadoramente contrapuesta  al academicismo reinante, hacía un recorrido  por el  quehacer de los historiadores desde los orígenes  hasta las últimas tendencias del siglo XX  y nos mostraba su visión de la historia como herramienta de análisis y transformación social. El capítulo dedicado a la “Escuela Escocesa” tiene especial relevancia por la influencia que su pensamiento sigue manteniendo sobre la concepción  dominante en la actualidad sobre la historia,  la política, la economía y el “progreso”. En estos momentos en los que la gran crisis del capitalismo y la incertidumbre y el malestar social generados parecen sumirnos en una búsqueda urgente de soluciones,  resulta especialmente valioso seguir las pistas y certezas trazadas por Fontana.

 A continuación reproduzco los párrafos finales del mencionado capítulo que resumen magistralmente la influencia que ha tenido la escuela escocesa  en el desarrollo del capitalismo, y sigue teniendo en la actualidad (y en  las falsas salidas que se plantean desde el reformismo neoliberal), y al mismo tiempo nos transmiten una diáfana imagen de la “impronta” social y revolucionaria que recorre todo el libro y tiñe el pensamiento de Fontana:
“El éxito que ha alcanzado la escuela escocesa no tiene tal vez precedente en la historia intelectual de la humanidad. Logró hacernos compartir su visión lineal del pasado, que se establece como una ruta marcada por revoluciones tecnológicas que abren etapas sucesivas de ascenso para el hombre. Nos ha hecho aceptar, con ello, su visión del progreso, que consiste en definir como avanzado todo lo que conduce hacia el capitalismo y la industrialización, sin aceptar que puedan existir otras formas válidas de configuración de la economía y de organización de la sociedad, a la que pudiera llegarse por otros caminos, descalificando las vías alternativas como retrógradas o impracticables (utópicas). Ha contagiado nuestra visión del presente, haciéndonos creer que existen unas reglas de la economía que actúan al margen de la política, y que la sumisión del hombre a un juego exclusivamente económico, sin coerción alguna, es lo que caracteriza al sistema en que vivimos. Con todo ello, ha corrompido nuestros proyectos para el futuro que nos hemos acostumbrado a ver como una superación que nos conducirá a una etapa más elevada de la industrialización, incapacitándonos para plantear una auténtica alternativa al capitalismo.
            Por el hecho mismo de que partes esenciales de esta concepción de la historia y del progreso han quedado adheridas a nuestra visión del mundo, resulta importante que nos esforcemos en comprender su génesis y su auténtica naturaleza. Hemos llegado a un punto en que, incumplidas las viejas profecías sobre las que se cimentaban nuestras esperanzas, no podemos proseguir sin revisar críticamente la concepción de progreso en que se basaba, para asimilarla con plena conciencia de lo que significa –de que se trata de un crecimiento para algunos que sólo puede mantenerse con la explotación de los más-, o para rechazarla y sustituirla por unos nuevos objetivos que habrán de alcanzarse por otros caminos.”

*  JOSEP FONTANA LÁZARO,  Historia: análisis del pasado y proyecto social, capítulo 4, pag.97
Editorial Crítica, Barcelona

en contra de lo que ellos pretenden, la historia no ha acabado , sino que no ha hecho más que comenzar.

por Jose Antonio Delgado


La rotunda y clara ofensiva del capital en contra de los trabajadores y las clases populares requiere una respuesta contundente. Los partidos socialdemócratas y otras izquierdas reformistas no van más allá de desear parchear el capitalismo para que pueda sobrevivir  y  todo siga igual. Los movimientos sociales no consiguen que su voz , cuando no está  abiertamente  manipulada y dirigida desde ciertas instancias del poder,  sea algo más que una simple pataleta sin ningún efecto. No existen salidas a esta crisis y a esta brutal ofensiva, a los pueblos y a la vida en el planeta, que no pasen por desmontar este sistema  y por una transformación radical de la realidad económica y política. No hemos de aceptar que este irracional  camino de creciente destrucción, miseria e injusticia es natural e inevitable.

NO  es natural e inevitable que los principales medios de producción estén en manos de unos pocos.

NO  es natural e inevitable que los recursos naturales  se dilapiden en unas pocas manos ambiciosas, criminales e insolidarias.

NO  es natural e inevitable que el único objetivo de la economía sea el beneficio empresarial y la acumulación de riquezas.

NO es utópico pretender el cambio radical de estas realidades.

NO es utópico que el objetivo de la producción sea el bienestar solidario de todos los hombres.

No es utópico pretender que sean los trabajadores y trabajadoras los que determinen y definan los medios, los  fines y objetivos de su trabajo y su producción.

No es utópico pretender que los pueblos sean los dueños de sus destinos.

SÍ es realmente utópico e ingenuo pretender que esos pocos que se han adueñado de los recursos y los medios de producción a través del saqueo, la represión , la explotación y la  miseria de muchos vayan a cederlos voluntariamente.

SÍ es realmente utópico pretender avanzar hacia la justicia y la igualdad social a través de un Estado y un sistema político que ellos mismos han creado para perpetuar su poder y sus privilegios.

Sólo la unidad en la lucha y el objetivo claro e irrenunciable  de transformación radical de la realidad social, económica y política nos permitirá demostrar que, en contra de lo que ellos pretenden, la historia no ha acabado , sino que no ha hecho más que comenzar.