lunes, 26 de noviembre de 2012

El fantasma de la unidad de la izquierda

por José Antonio Delgado


Alguien dijo reciente y acertadamente : "La unidad es necesaria, pero no para lavarle la cara al capitalismo...". Esta tan traida y llevada cuestión, no resuelta, al parecer, y considerada , sin embargo, una cuestión fundamental, esconde muchas zonas oscuras. Parece ser que para lograr la tan deseada unidad de la izquierda se hace necesario deshacerse de estos “anticuados” conceptos:

  • No existen soluciones y bienestar duradero para los trabajadores y las clases populares dentro del marco del capitalismo. La crisis actual no es el simple resultado de un desajuste temporal y subsanable del sistema sino la expresión conyunturalmente acrecentada de su naturaleza irracional, contradictoria , injusta y criminal. Proponer , como únicos y más altos objetivos, soluciones o medidas parciales dejando intactos u obviando los mecanismos esenciales del sistema de producción capitalista y sus contradicciones es un camino engañoso que conduce a la perpetuación de la explotación del hombre por el hombre y a una profundización de la agresión sobre la naturaleza que amenaza la continuidad de la vida sobre el planeta.
  • Los momentos históricos con más notables avances en el camino de la la justicia y la igualdad social y económica de los pueblos y los individuos se corresponden con aquellos en los que procesos de profunda transformación politica y económica han sido protagonizados por la organización de las masas en clara ruptura con el orden económico establecido. La experiencias históricas de los diversos procesos revolucionarios y de construcción del socialismo que , con base en la teoria marxista y sus antecedentes y posteriores desarrollos, se han producido a lo largo de los siglos XIX y XX, son el referente más cercano y valioso con el que pueden contar los movimientos emancipatorios y transformadores en la actualidad y en un futuro próximo. Ocultar, escamotear, tergiversar, ridiculizar, criminalizar o descalificar en bloque estos referentes tácticos e ideológicos , alegando su “obsolescencia” y intentando sustituirlos con dudosas y conciliadoras proclamas dieciochescas (en el mejor de los casos), es claramente ponerse del lado de la reacción y en contra de toda transformación realmente profunda de la sociedad. No asumir estas experiencias y hallazgos como una herramienta imprescindible (desde un análisis critico de su errores y sus logros) para la tranformación que la sociedad necesita, y hacer por que los demás no las asuman, significa trabajar al servicio de las clases que luchan por mantener su poder y privilegios en un sistema que se hunde.

Lo que engañosamente se nos presenta como obstáculo a la unidad de la izquierda, ese que impide que , según algunos, se realicen las transformaciones necesarias, no es otro que precisamente la insobornable y decidida voluntad de transformación profunda de aquellas personas, grupos y organizaciones habitualmente acusadas de “sectarios”, “dogmaticos”, “separatistas” o que “restan mas que suman”.

¿ Cómo puede pretenderse entonces hablar de la “unidad de la izquierda” desde estas posiciones?

¿ NO se trata más bien de neutralizar a la izquierda más que de unirla ?



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