lunes, 13 de febrero de 2012

en contra de lo que ellos pretenden, la historia no ha acabado , sino que no ha hecho más que comenzar.

por Jose Antonio Delgado


La rotunda y clara ofensiva del capital en contra de los trabajadores y las clases populares requiere una respuesta contundente. Los partidos socialdemócratas y otras izquierdas reformistas no van más allá de desear parchear el capitalismo para que pueda sobrevivir  y  todo siga igual. Los movimientos sociales no consiguen que su voz , cuando no está  abiertamente  manipulada y dirigida desde ciertas instancias del poder,  sea algo más que una simple pataleta sin ningún efecto. No existen salidas a esta crisis y a esta brutal ofensiva, a los pueblos y a la vida en el planeta, que no pasen por desmontar este sistema  y por una transformación radical de la realidad económica y política. No hemos de aceptar que este irracional  camino de creciente destrucción, miseria e injusticia es natural e inevitable.

NO  es natural e inevitable que los principales medios de producción estén en manos de unos pocos.

NO  es natural e inevitable que los recursos naturales  se dilapiden en unas pocas manos ambiciosas, criminales e insolidarias.

NO  es natural e inevitable que el único objetivo de la economía sea el beneficio empresarial y la acumulación de riquezas.

NO es utópico pretender el cambio radical de estas realidades.

NO es utópico que el objetivo de la producción sea el bienestar solidario de todos los hombres.

No es utópico pretender que sean los trabajadores y trabajadoras los que determinen y definan los medios, los  fines y objetivos de su trabajo y su producción.

No es utópico pretender que los pueblos sean los dueños de sus destinos.

SÍ es realmente utópico e ingenuo pretender que esos pocos que se han adueñado de los recursos y los medios de producción a través del saqueo, la represión , la explotación y la  miseria de muchos vayan a cederlos voluntariamente.

SÍ es realmente utópico pretender avanzar hacia la justicia y la igualdad social a través de un Estado y un sistema político que ellos mismos han creado para perpetuar su poder y sus privilegios.

Sólo la unidad en la lucha y el objetivo claro e irrenunciable  de transformación radical de la realidad social, económica y política nos permitirá demostrar que, en contra de lo que ellos pretenden, la historia no ha acabado , sino que no ha hecho más que comenzar.